Las FARC desbaratan el asesinato de su jefe militar por seis guardaespaldas
El comandante de las Fuerzas Militares de Colombia, el general Freddy Padilla de León, dijo que la intentona fue revelada a las autoridades por uno de los rebeldes implicados en ella, que desertó tras huir junto a dos de sus compañeros.
Los otros tres no pudieron escapar y fueron asesinados, sostuvo Padilla, que reveló el plan en declaraciones que ofreció a la prensa en la Escuela Militar 'José María Córdoba', en el oeste bogotano.Seguir Leyendo...
Según la versión, los seis implicados buscaban la recompensa de 2,8 millones de dólares (1,8 millones de euros) que el Gobierno del presidente Álvaro Uribe ofrece por cada uno de los siete miembros del Secretariado (mando central) de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), entre ellos Briceño.
Un plan similar fue el que le costó la vida hace unos meses a 'Iván Ríos', primer miembro del mando central asesinado
"Hace un mes (y) diez días, seis hombres de su guardia personal, de su seguridad más íntima, decidieron matarlo, para cobrar la recompensa", señaló el general Padilla. Los conspiradores "fueron descubiertos y tres de ellos fueron asesinados por el 'Mono Jojoy'", añadió el oficial, que resaltó que "tres escaparon; uno de ellos está con nosotros".
El comandante de las Fuerzas Militares consideró que este hecho "indica claramente que el esfuerzo que estamos realizando es contra todos los cabecillas (de grupos armados ilegales), sin importar a cuál organización criminal pertenezcan".
Un plan similar fue el que le costó la vida hace unos meses a 'Iván Ríos', alias de Manuel Jesús Muñoz, primer miembro del mando central de las FARC que muere de manera violenta a manos de uno de sus guardaespaldas.
Muñoz y su compañera sentimental fueron asesinados por Pablo Montoya, conocido con el alias de 'Rojas' y considerado como el responsable de la seguridad del jefe insurgente, tiroteado junto a su compañera sentimental.
El asesino cercenó la mano derecha de Muñoz como prueba del crimen; recogió el ordenador y los documentos de su superior, y se entregó a tropas militares, que posteriormente lo dejaron a disposición de la fiscalía, que lo procesó por el crimen. El Gobierno reconoció a Montoya y a otras tres personas no identificadas una recompensa de 1,4 millones de dólares (unos 900.000 euros).
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