Cientos de monjes iniciaron protestas el 10 de marzo recordando la rebelión de 1959 contra el mandato chino, que dejó exiliados 100 mil tibetanos.
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Las protestas le llegaron en el peor momento a China, que a solo cinco meses de inaugurara los Juegos Olímpicos de Pekín, pretende exhibir una imagen de país próspero que respeta los derechos humanos.

Pero lo sucedido en la capital tibetana, las peores manifestaciones en dos décadas contra el régimen impuesto en la región hace 57 años, pone en aprietos esta aspiración, pues tanto Estados Unidos como la Unión Europea le pidieron moderación a las autoridades chinas en el control de los disturbios, y en varias capitales del mundo cientos de personas han salido a protestar contra China por la opresión que -dicen- han aplicado sobre esta región que busca su independencia.

Ante lo ocurrido, "el Parlamento tibetano en el exilio insta encarecidamente a la ONU a enviar a un representante para investigar e intervenir en las violaciones de derechos humanos que se están produciendo en el Tíbet", dijo un portavoz de la Administración Central Tibetana, con sede en el norte de la India, citado por la agencia 'IANS'.

Según el portavoz, el parlamento tibetano está "profundamente preocupado" por los informes recibidos que indican que las protestas se están saldando con muertes y "detenciones de miles de manifestantes pacíficos".

"Las protestas actuales envían un fuerte y claro mensaje de que los tibetanos están profundamente descontentos", agregó.

Asimismo, agradeció a la UE y al gobierno de Estados Unidos el apoyo mostrado hacia el pueblo tibetano y las peticiones de contención a las autoridades chinas, según 'IANS'.

El propio Dalai Lama (Tenzin Gyatso), líder espiritual del Tíbet, pidió desde el exilio de su gobierno en India que china aborde el resentimiento de su pueblo a través del diálogo, a la vez que instó a sus compatriotas a no usar la violencia:

"La unidad y la estabilidad bajo la fuerza bruta es, como mucho, una solución temporal. No es realista esperar unidad y estabilidad bajo un dominio así, que no conducirá a encontrar una solución duradera y pacífica".

Las razones de la manifestación

Las protestas comenzaron el pasado lunes 10 de marzo cuando cientos de monjes se lanzaron a las calles para recordar pacíficamente el aniversario de la aplastada rebelión de 1959 contra el mandato chino, que acabó con el exilio de unos 100.000 tibetanos, entre ellos el Dalai Lama.

En 1950, el Tíbet fue ocupado militarmente por China. El gobierno de Pekín asegura que ése territorio forma parte de su país desde hace siglos debido a uniones dinásticas.

El Dalai Lama, el líder espiritual tibetano, huyó a la India en el año 1959 y fue nombrado jefe de Gobierno en el exilio en Dharamsala, una ciudad situada en las estribaciones del Himalaya.

Para las autoridades chinas, "las protestas fueron orquestadas por la camarilla del Dalai Lama", según registró la agencia oficial de noticias China Nueva.

Cifra de muertos aumenta y tropas se desplazan

Todo iba en la onda de lo pacífico, hasta ayer, cuando las marchas en la capital tibetana terminaron convertidas en durísimos actos violentos, especialmente contra los almacenes chinos de importantes avenidas.

Testigos dijeron haber escuchado disparos y visto vehículos en llamas en Barkor, el distrito comercial. Los manifestantes arrojaban piedras a las fuerzas de seguridad y a los ventanales de restaurantes y hoteles.

''Había caos por todas partes. Pude ver incendios, humo, autos y motocicletas en llamas'', dijo un guía tibetano que habló anónimamente. ''Al acercarme a la Plaza Potala escuché disparos de cañones, más fuertes que los rifles".

Hasta el momento, las protestas contra China en el Tíbet dejan un número indeterminado de heridos. Establecimientos a lo largo de dos de las calles principales de la capital tibetana, Lhasa, fueron incendiadas.

"Estamos escuchando cantidades superiores a los 100 muertos, pero no podemos confirmar esa cifra", dijo a la 'AFP' Tenzin Taklha, un alto funcionario del gobierno tibetano en el exilio. La policía china respondió a los disturbios con disparos.

"Hay varias personas en Tíbet que están mandando mensajes a familiares que viven en el exterior", dijo esta fuente en Dharamshala (norte de India).

"Acaban de decirnos que hay muchas tropas chinas en Lhasa. Hay grupos de personas en las calles en este mismo momento, pero la población tiene mucho miedo", afirmó tenzin Taklha, un estrecho colaborador del Dalai Lama.

Simultáneamente, en Dehra, en el norte de la India, manifestantes iniciaron una marcha desde allí al Tíbet. Pero, temerosas de alterar sus buenas relaciones con Pekín, las autoridades indias les cerraron el paso y luego arrestaron a 130 de ellos.

Consecuencias

Las consecuencias políticas de lo sucedido son inciertas. "El efecto en los Olímpicos se vuelve contra ellos (autoridades chinas). No podemos decir ahora que nada saldrá bien y que será una catástrofe absoluta, pero pienso que los chinos deben entender que si en el 2001 obtuvieron los Juegos fue porque en esa época todo el mundo hablaba de China en términos extremadamente positivos (...). Pero el mundo ha cambiado, se espera mucho más, y los chinos no han hecho aquello que se esperaba de ellos", aseguró la directora del centro Asia del Instituto Francés de Relaciones Internacionales, Valérie Niquet.

Y añadió: "Creo que los monjes tibetanos conocen sobradamente el exterior como para darse cuenta de que los Olímpicos constituyen una oportunidad formidable para sus reivindicaciones".

Breve historia del Tíbet

Poco se conoce del Tíbet antes del siglo VII. Desde esa época hasta el siglo X fue un país independiente gobernado por familias nobles, monasterios budistas y terratenientes.

Tres siglos después fue dominado por el imperio mongol, que le otorgó autonomía gubernamental y religiosa respaldando al Dalai Lama de ese tiempo, como máxima autoridad del budismo.

Con la caída del imperio mongol, China impone un gobierno provisional en el siglo XVIII, pero los británicos, en 1904, envían sus tropas y la región se convierte en un protectorado de la corona inglesa. Tres años después, se le otorga a China la soberanía del Tíbet e instaura un gobierno interino, que fue derrocado en 1911 por una rebelión.

Luego de las Guerras Mundiales se pierde el interés sobre el Tibet, y el Dalai Lama instaura su gobierno. Aún así, cuando estalló la revolución china, las tropas de Mao Zedong invadieron en 1951 con el pretexto de liberarlo del sistema feudal.

En 1959, el Tíbet se rebela, y tras una brutal represión que generó la destrucción de más de 6.000 templos y la muerte de millares de monjes budistas, el Dalai Lama huye a la India donde ha permanecido desde entonces liderando la causa de independencia y ejerciendo un gobierno autónomo que aún no ha sido reconocido por China ni la comunidad internacional.

También fueron incendiadas vías alrededor del templo de Jokhang, el monasterio de Ramogia y el mercado de Chomsigkang fueron incendiados.

PEKÍN Y NUEVA DELHI
Con AP-EFE-AFP