Muy a pesar de todo, la llama olímpica llego a China, los gobierno y los ciudadanos parecen olvidar poco a poco, la situación del Tibet, atletas irán a esa nación a disputarse, las preseas, para conquistar la gloria para ellos y para su país ¿y la sangre de los oprimidos? ¿El dolor de todo un pueblo donde queda? Será que los seres humanos solo somos solidarios, cuando nos toca de cerca el dolor, el sufrimiento.
Cuando se despierte la conciencia de la gente, cunado los ciudadanos entendamos la necesidad de luchar por la libertad, comenzara a cambiar las cosas. Hoy es el Tibet. ¡Espero que no sea tu nación, tu ciudad! Espero que mañana no sea tu pueblo el oprimido por un poder militar y un gobierno esclavista.
La libertad no tiene precio, ni hay recompensa para quien la vende.
Sigan luchando que tarde o temprano cae el tirano.


Frente al casino Grand Lisboa, viajó desde Hong Kong a la capital mundial del juego, que ha recibido el fuego sagrado por primera vez en su historia.